Basidiocarpos resupinados, extensos, blancos a crema pajizo pálido, suaves y frágiles, fácilmente separables del sustrato. El margen se atenúa gradualmente o forma zonas byssoides, a veces con cordones miceliares visibles. El himenóforo es poroide, separable del subículo, con poros angulosos de 2–3/mm, de hasta 2 mm de profundidad, que al envejecer se rompen y deforman, mostrando dissepimentos delgados, lacerados o denticulados. Subículo y margen blancos, con textura lanosa o flocosa en zonas jóvenes. Sistema hifal monomítico, con hifas hialinas, finas (2–5 µm de anchura), provistas de conexiones por fíbulas. Las hifas del subículo suelen organizarse en cordones miceliares; presentan septos ampulados de hasta 8–10 µm de anchura y frecuentes incrustaciones cristalinas pequeñas, en forma de bastones simples o agrupados, que confieren un aspecto espinoso bajo el microscopio. El subículo puede ser una capa delgada o un entramado byssoide extenso que rellena grietas y huecos de la madera, con hifas rectas, ramificadas e infladas en los puntos de bifurcación. El subhimenio es fino, de una capa celular, con hifas cortas, triangulares o irregulares, a menudo ausente cuando los basidios nacen directamente sobre las hifas de los dissepimentos. Basidios doliformes a cilíndricos, a veces pedunculados, de (10–)10–12 × 5–6 µm, con cuatro esterigmas curvados de hasta 3 µm. Basidiosporas elipsoides anchas, densamente aculeadas, con espinas de hasta 0,7 µm, midiendo 4,5–5,5 × 3,7–4,5 µm (con ornamentación); moderadamente cianófilas. Cristales en forma de bastones, aislados o en pequeños agregados, frecuentes en el subículo. Alimentación y sustratos: Especie saprófita lignícola, que fructifica sobre madera muy degradada, tanto de coníferas como de frondosas.
Observaciones taxonómicas: La especie se distingue por la presencia de pequeños cristales bastoniformes en las hifas del subículo, que pueden estar alineados o formar agregados visibles al microscopio y por las hifas subiculares anchas e infladas.