Basidiocarpo resupinado (adherido completamente al sustrato), de espesor delgado, con superficie granulosa o finamente arenosa, de color amarillento. El margen no está claramente diferenciado, aunque se percibe neto frente al sustrato. Al secarse puede presentar una textura algo pulverulenta o granular. Sistema hifal monomítico, con todas las hifas provistas de fíbulas. Hifas subiculares relativamente rectas, con paredes asimétricamente engrosadas (1–1,5 μm, ocasionalmente hasta 2 μm de grosor), de 3–4 μm de ancho. Forman estructuras tipo “escoba” o “ramificadas en árbol”, de cuyos extremos se originan los basidios. Hifas tramales: de 3–3,5 μm de ancho, también con paredes asimétricamente engrosadas; todas las hifas son negativas en azul de algodón (CB–) e iodo (IKI–); las paredes se disuelven parcial o totalmente en KOH. Cistidios ausentes. Basidios cilíndricos, con fíbulas basales, paredes asimétricamente engrosadas (≈1 μm), dimensiones (8–)10–11.5 × (3.5–)4 μm, con cuatro esterigmas muy delgados de hasta 3 μm de longitud. Basidiosporas cilíndricas, a menudo con ápice obtuso, (3.5–)3.7–4.6 × (1.6–)1.8–2.1 μm, con un apículo relativamente grande, paredes finas, CB– e IKI–.Alimentación y sustratos: Especie saprófita; crece sobre madera muerta de frondosas (menos frecuente en coníferas). Produce una capa fina, resupinada y amarillenta sobre troncos o ramas en descomposición.
Observaciones taxonomicas y especies similares: Tubulicrinopsis granulosa se asemeja mucho a T. farinacea, pero se diferencia por presentar estructuras "en árbol" más visibles, engrosamientos hifales y de basidios predominantemente asimétricos (engrosamiento solo en un lado), y paredes generalmente más delgadas. Las esporas son muy parecidas a las de T. farinacea, aunque en esta última suelen estar algo curvadas y con un apículo más pequeño.