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Banco de setas / seta / Crustoderma efibulatum Kotir. & Saaren.

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Crustoderma efibulatum Kotir. & Saaren.

El basidiocarpo es resupinado, de grosor algo irregular y superficie tuberculada, que brilla bajo la lupa gracias a los cistidios proyectados. Presenta color marrón grisáceo, con aspecto flebioide cuando fresco, y ocre pálido al secarse; la superficie se agrieta con el tiempo. Este hongo forma una costra delgada sobre la madera, ideal para observadores aficionados en campo. Sistema hifal monomítico, todos los septos sin fíbulas (CB–). El subículo consta de unas cinco capas de hifas de pared engrosada (hasta 1 μm), 3–5 μm de ancho, que se hinchan ligeramente en KOH. Las hifas subhimeniales están densamente ramificadas, 2–3 μm de ancho, de pared delgada o ligeramente engrosada. Pseudocistidios cilíndricos, originados en el subículo, frecuentes (a veces muy abundantes), 110–160 × 11–13 μm, de pared gruesa (hasta 2 μm), proyectados hasta 75 μm por encima de las basidios, frecuentemente con papila apical. Basidios que forman una empalizada densa, septados basalmente de forma simple, subcilíndricos o subclavados, de pared delgada, 27–35 × 4–5 μm, con cuatro esterigmas delgados de hasta 7 μm de largo. Basidiósporas cilíndricas, a veces ligeramente curvadas (no alantoides), frecuentemente suavemente sigmoides, (6,5–)6,7–8,7(–9) × 1,7–2,1 μm; CB–, IKI–, a veces aglutinadas en pares o tétradas.

Sustrato: Madera, prefiere madera descortezada de coníferas en afloramientos rocosos expuestos.

Fuente de diagnosis