Basidiocarpo extendido y bien adherido al sustrato, de consistencia más o menos cerácea y muy delgado, de unos 0,1–0,2 mm de grosor. El himenóforo es liso, aunque en ejemplares jóvenes puede verse finamente poroso; al envejecer se vuelve continuo y presenta tonos blanquecinos que pasan a ocráceos pálidos al secarse. El sistema hifal está formado por un solo tipo de hifas (monomítico), todas con conexiones en forma de fíbulas en los tabiques. Las hifas del subículo son algo más sueltas, de 3–5 µm de anchura, con pared algo engrosada, transparentes y frecuentemente con numerosas gotitas. Las hifas subhimeniales, que forman la parte fértil, están dispuestas de manera compacta, miden 2–3,5 µm de diámetro, son muy ramificadas, de pared fina y también hialinas. Los cistidios son células en forma de huso, algo abultadas en el centro y estrechadas hacia el ápice, generalmente con un pequeño pie o pedúnculo. Miden entre 30 y 50 µm de largo por 8–11 µm de ancho, son hialinos y de pared delgada. Algunos, los que quedan incluidos en el tejido, pueden tener una pequeña prolongación basal o una base con dos ramificaciones. Los basidios tienen forma de clava, de 18–24 × 4,5–5 µm, y suelen portar cuatro esterigmas (a veces sólo dos). Las basidiósporas son elipsoides anchas u ovoides, de 4,5–5,5 (6) × 3,5–4 µm, lisas, de pared fina y a menudo agrupadas de cuatro en cuatro (tétradas). En el contexto pueden observarse pequeños agregados de cristales. En cuanto a reacciones químicas, este hongo es negativo tanto con el reactivo de Melzer (IKI–) como con el azul de algodón (CB–).
Sustrato: Troncos, ramas y madera muerta de especies de eucaliptos.