Basidiocarpo resupinado, extendido hasta unos 40 × 10 mm, muy delgado y fácilmente desprendible del sustrato, aunque las capas inferiores permanecen adheridas. Himeneo liso o levemente tuberculado, con textura rugosa o pruinosa al secarse, aspecto “escarchado” y consistencia gelatinosa-blanda, aunque difícil de apreciar por su delgadez. Color beige claro a ocráceo, tornándose gris amarillento en seco y de consistencia dura y quebradiza. A gran aumento, el himenio parece granuloso por las basidios de gran tamaño. Basidios 27–33 × 7–8 µm, anchos, cilíndricos, a menudo algo estrechados en el centro; pleurobasidios con una prolongación basal y otra lateral más alta, tetrapóricos; esterigmas de hasta 9 µm, rectos y puntiagudos. Basidiosporas: (7,5–)8–10 × 6,5–8 µm, amplias, elipsoidales a subglobosas, de paredes gruesas, intensamente amiloides. Ornamentación densa y regular, con verrugas hemisféricas bien definidas; las esporas grandes suelen presentar verrugas irregulares y pequeños fragmentos entre ellas. Cistidios (gloeocistidios) de forma semejante a basidiolos, sin apéndices vesiculosos visibles. Hifas: delgadas (≈2 µm), hialinas, con tabiques provistos de fíbulas, a menudo escasamente discernibles por la textura compacta del basidiocarpo. Alimentación y sustratos: Especie saprofita, sobre Abies alba o Picea abies, en troncos muertos en pie o ramas fuertemente descompuestas y húmedas, cubiertas de algas verdes.